Por qué la salud del suelo importa

El suelo es increíble. Piénsalo. Nos proporciona alimentos y nutrientes, hasta el punto de que, a nivel mundial, dependemos de los suelos para el 95% de lo que comemos. En la Manchuela, muchos medios de vida dependen también del rendimiento de lo que crece en nuestro suelo. Pero hay mucho más que el suelo hace por nosotros, y de eso hablaremos hoy para celebrar el Día Mundial de la Conservación del Suelo. Para empezar, hay algo que queremos señalar especialmente: no todos los suelos son iguales.

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Un suelo sano es lo que debemos procurar 

Para aprovechar todas las funciones y beneficios del suelo, es esencial mantenerlo sano. Básicamente, un suelo sano se compone de 3 propiedades clave: biológicas, físicas y químicas. Y se influyen mutuamente, como puedes ver en el triángulo de la imagen. Si hay un problema en una de ellas, hay un problema en todas.

Entonces, ¿cómo se puede identificar si el suelo está sano o no? Cuando lo tengas en tus manos: desmenúzalo un poco, huélelo y mira lo que puedes encontrar en él. ¿Está agregada, contiene pequeños trozos de materia orgánica y cuando le echas agua, la absorbe en lugar de arrastrarla? ¿Huele a tierra? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, es probable que hayas encontrado una parcela de suelo sano. Si la respuesta es no, el suelo podría estar degradado, como es el caso de casi un tercio del suelo mundial.

Las prácticas agrícolas intensivas, como los monocultivos, la labranza excesiva, el uso de fertilizantes y plaguicidas, la deforestación y la mala gestión de la tierra en general, son el motor de la degradación del suelo. Irónicamente, los agricultores son también los que más sufren sus consecuencias: disminución de la producción de alimentos, bienes de mala calidad y, finalmente, tierras en riesgo de desertificación. Sólo hay que ver la imagen de abajo/al lado: visualiza muy bien cómo es un suelo sano y por qué vale la pena conservarlo.

© Maggie Eileen / Kiss the Ground

Pero hoy no estamos aquí para ser los profetas de un futuro sombrío, sino que queremos señalar que merece la pena dedicar tiempo y recursos a mantener y restaurar la salud del suelo.

La salud del suelo para un futuro sostenible

Un suelo sano desempeña cinco funciones esenciales que sustentan a las plantas, los animales y los seres humanos. Veamos con más detalle cómo es cada una de ellas:

Regulación del clima 

El suelo desempeña un papel fundamental en la mitigación y adaptación al cambio climático. En realidad, los recursos mundiales del suelo contienen más carbono orgánico que la atmósfera del mundo y todas sus plantas juntas. Sí, ¡has leído bien! Esto puede resultar especialmente sorprendente para muchas personas, ya que el suelo no suele aparecer en los debates sobre el cambio climático. Como se trata de un tema realmente interesante y no queremos alargar demasiado este artículo, le dedicaremos el siguiente. Así que ¡estad [email protected]

Filtro y almacenamiento de agua y nutrientes

Los suelos agrícolas descubiertos y degradados contaminan los cursos de agua a través de la erosión y la escorrentía de nutrientes procedentes de los fertilizantes y otros insumos. En cambio, los suelos sanos filtran los contaminantes y almacenan los nutrientes y el agua. De este modo, se reduce la necesidad de aportar nutrientes y de regar, lo que supone beneficios para el agricultor y para el planeta. 

Medios de vida sostenibles

La baja salud del suelo y la dependencia de las prácticas agrícolas para ganarse la vida producen un círculo vicioso. A corto plazo, invertir en la salud del suelo puede parecer oportuno y costoso, pero en realidad, a largo plazo, ¡se amortiza! Los beneficios provienen de la reducción de los costes de producción, de unos rendimientos más estables o más elevados y de una mayor resistencia a la variabilidad meteorológica.

Seguridad alimentaria

El contenido de nutrientes de un cultivo está directamente relacionado con el contenido de nutrientes del suelo y la capacidad de éste para intercambiar dichos nutrientes. La degradación del suelo disminuye el contenido nutricional de los alimentos, lo que puede provocar deficiencias en la dieta y tener un impacto negativo en la salud humana. Por lo tanto, un suelo sano también significa alimentos más nutritivos. 

Biodiversidad bajo tus pies

¿Sabías que los suelos son uno de los hábitats más diversos del planeta? Una cucharadita de suelo puede contener millones de organismos individuales: bacterias, algas, insectos microscópicos, lombrices, escarabajos, hormigas, ácaros, hongos y otros. Además, las prácticas de gestión que mejoran la salud del suelo fomentan una mayor diversidad biológica y protegen los recursos naturales dentro y fuera del campo, especialmente protegiendo los ecosistemas acuáticos y creando hábitats para los polinizadores.

Increíble, ¿no? Puede que te preguntes ahora mismo: ¿Cómo puedo asegurarme de que el suelo se mantenga sano o incluso de que vuelva a estarlo? La respuesta: La agricultura regenerativa. Trataremos este tema otro día, pero si quieres saber más mientras tanto, hay un gran documental en Netflix llamado “Kiss the Ground (Besa la Tierra)” que te abrirá una perspectiva totalmente nueva sobre este tema y podría ser la actividad perfecta para celebrar el Día Mundial de la Conservación del Suelo esta noche.

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