Plástico

Cómo vivir con menos… ¡plástico!

En los últimos años se ha hablado mucho de lo dañino que es el plástico de un solo uso para el planeta. Poco a poco, los plásticos han invadido la Tierra, especialmente los mares, que es el destino final de muchos de ellos. Esto perjudica a los ecosistemas acuáticos y a las especies que los pueblan, pero también a las playas, que tiene un impacto económico y social negativo para sus habitantes y el sector turístico dependiente. Para que nos hagamos una idea, una botella de plástico tarda unos 500 años en descomponerse, lo que significa que todo el plástico que producimos hasta el día de hoy se ha acumulado durante años.

Pero en particular, los más perjudiciales son los microplásticos, fragmentos inferiores a 5 mm que se descomponen de las piezas más grandes y están presentes en productos de higiene y limpieza, pastas de dientes o detergentes. Finalmente también llegan al mar y a la tierra directamente por el desagüe al no poder ser filtradas por las depuradoras.

La pregunta que nos hacemos hoy es: ¿tú y yo como personas podemos hacer algo para reducir el problema?

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Una breve historia de la era del plástico

El primer tipo de plástico nació en Estados Unidos en 1860, pero fue en el siglo XX cuando se experimentó y hacia 1930 se empezó a usar los polímeros modernos que ahora dominan la industria. Los principales son el polietileno, poliestireno o PP, polipropileno o PS, policloruro de vinilo o PVC como el nylon, las poliamidas o PA y los acrílicos. Hoy el plástico se utiliza para todo, en envases de productos, ingredientes de cosméticos, textil de ropa, materiales de construcción y todo otro tipo de usos… está en nuestra vida diaria tan presente que ya no nos imaginamos vivir sin él. 

Plástico

La situación es tan preocupante que los que mandan han tenido que poner en marcha medidas para disminuir al menos el uso del plástico de un solo uso. Las directivas del Parlamento Europeo (ya en 2015) dejaron claro que para 2025 deberían de haberse investigado e implantado otros materiales menos contaminantes y haberse abolido este tipo de plásticos.

En la práctica, en España, también por órdenes del gobierno, a partir de julio de 2018 los establecimientos y supermercados están obligados a cobrar a los clientes por las bolsas de plástico con el objetivo de reducir su consumo y minimizar el impacto medioambiental. Al principio muchos pensábamos que era una medida demasiado extremista, pero poco a poco vimos que podíamos prescindir la mayoría de las veces de esa bolsa. También ahora las medidas sostenibles se están aplicando a utensilios como platos, vasos, tazas, cubiertos y pajitas, que poco a poco se van sustituyendo por materias biodegradables como el cartón.

Pero… Aparte del ejemplo de las bolsas…

¿Podríamos disminuir el consumo de plástico de un solo uso aún más? 

Pues sí, sí que podemos, y además lo podemos sostener en el tiempo sin que repercuta negativamente en nuestra vida, tanto familiar como social. No se puede pasar la pelota al reciclaje y esperar que todo lo que se consume sea reutilizado en una economía circular que, desde luego, no existe. Nosotros, los consumidores tenemos el poder de cambiar la demanda en el mercado, optando por otros artículos, productos o materiales más sostenibles, como la madera, el cartón y el papel, o el aluminio y el vidrio.

Residuo Cero – Zero Waste – ¿La solución?

El movimiento Zero waste busca la reducción individual de plástico para poder disminuir así nuestro impacto medioambiental. Obviamente los miles o millones de cambios individuales no van a solucionar el problema , pero solo así se toma conciencia a nivel social, para que la concienciación sobre este material sea regulada mucho más a nivel administrativo y que las grandes empresas tengan sí o sí que adoptar las medidas que se les impongan. 

Según el Banco Mundial, solamente las ciudades generaron más de 2.000 millones de toneladas de residuos sólidos en 2016. Al ritmo que vamos de producción y consumo, para 2050 esta cifra ascenderá a los 3.400 millones de toneladas. Lo que equivale a alrededor de 1kg por persona y día. Pero esto no es algo que ocurra sólo en las ciudades, el plástico está en los pueblos, también está aquí en La Manchuela. 

¿Te animas? 

El Residuo Cero no es eliminar por completo el plástico de nuestras vidas. Las figuras que hay detrás del movimiento aseguran que es imposible, pero que el quiz está en aspirar a la reducción del mismo en nuestro día a día, sin obsesionarnos, pero sabiendo que cada acto de disminución cuenta. Para hacerlo aún más sencillo, se pueden seguir las siguientes reglas: Rechazar lo que no se necesita, reducir lo que sí se necesita, reutilizar todo tipo de materiales, envoltorios y envases, reciclar aquello que no se pueda ni rechazar ni reducir, y descomponer aquello que pueda volver a la tierra, como con el compostaje. 

Seguro que estás pensando que toda la teoría está muy bien pero que te faltan ejemplos más concretos que te ayuden a empezar con esta filosofía de consumo… Pues estás de suerte, hay tantos frentes como productos en el mercado, ya que para todo hay una alternativa sostenible. Ahora simplemente te vamos a decir un ejemplo de cómo abordarlo aplicado a un día normal. Para comenzar, reflexiona sobre tus hábitos de consumo, cómo compras y de qué forma y así puedes comenzar con el primer paso, RECHAZAR y REDUCIR en la cesta de la compra los productos o alimentos que van sobreenvueltos en plásticos. Y el segundo paso, REUTILIZAR, ya que puedes optar por las opciones más sostenibles o el uso de otros envases propios.

Soluciones para tod@s

Existen tiendas nacionales y castellano-manchegas a granel donde comprar todo tipo de harinas, pastas, granos y legumbres. De esta forma puedes comprar los alimentos que más utilices en mayor cantidad y así ahorrar el plástico en el que van envueltos si los comprases en un supermercado en pequeñas cantidades.

Si te parece un poco lío, puedes empezar a concienciarte con la fruta y la verdura en tu lugar de compra habitual. ¿Te atreves a llevar contigo tus propias bolsas de rejilla para pesar la fruta y la verdura? O también podrías decirle al tendero que te ponga la selección ahí.

Bolsas reutilizables

Si comes carne y pescado, acércate a la zona de la carnicería y pescadería y que te lo envuelvan en papel o cartón como ocurre en el mercado. Así evitarás los envases de plástico que hay en las zonas de preparados. Y sobre los residuos orgánicos que generes al cocinar o tras las comidas. Si no convives con animales, ¡siempre puedes compostarlos! Y con ellos abonar tu huerto y nutrir tus macetas. 

En higiene hay muchísimas posibilidades también. Podrías apostar por champús sólidos que vienen en pastilla; estos son muy duraderos y tan efectivos como los que van en botes de plástico. Si eres mujer (o quieres sorprender a alguna) puedes comprar compresas de tela, bragas o copas menstruales que no solo serán mejores para el planeta, sino también para tu bolsillo. ¿Sabes que una copa menstrual cuesta menos de 30 euros y te dura más de 10 años? Un paquete de compresas normativo cuesta alrededor de 5 euros, y no dura 6 meses… 😉 

Para desmaquillarse ya hay discos reutilizables de fibras de algodón y de bambú, que tienen una vida útil mucho más larga que la de las toallitas desmaquillantes al uso o el algodón. 

Menstrual cup

Recursos: Instagram, blogs, libros y… ¡tus abuelos!

Como ves, este es solo el comienzo; el límite está allá donde dejes de estar cómodo/a, pero recuerda: todo cambio hacia la sostenibilidad será beneficioso para el planeta.

Investiga en las redes, como en nuestro perfil de Instagram donde tenemos una sección genial sobre Tips sostenibles y cómo aplicarlos al día a día. Siguiendo algunos perfiles sostenibles te puede dar inspiración y motivación en tu día a día. También puedes indagar en tu zona u online tiendas a granel y opciones zero waste en limpieza del hogar e higiene. Habla con tus mayores y pregunta cómo se las apañaban antes, tal vez sus soluciones sean las mejores opciones cero residuo ¡Cuánta sabiduría tienen nuestros abuelos!

Y si necesitas un extra de ideas y opciones, echa mano de libros como el de Residuo Cero en casa: Guía doméstica para simplificar nuestra vida, de Bea Johnson, y también el de Zero Waste para salvar el mundo de Ally Vispo, que es una guía ilustrada súper sencilla para adentrarnos en este mundillo. También tienen perfiles en Instagram así que si te interesa, ya sabes, échales un vistazo.

Ser más responsables es ser conscientes de cómo nuestras pequeñas acciones pueden generar grandes cambios. Súmate al cambio de la sostenibilidad, empieza por algo simple… la cuestión es dar el primer paso. 

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1 comentario en “Cómo vivir con menos… ¡plástico!”

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